Oporto es granito, río y cuestas, y se gana caminando. La Ribeira es la postal, sí, pero la foto buena se hace desde la otra orilla: cruza el puente Don Luís I por el tablero superior y baja a Vila Nova de Gaia, donde están las bodegas de vino de Oporto. Reserva una visita con cata en alguna de ellas; merece la pena aunque no seas de vinos dulces. El metro conecta el aeropuerto con el centro por poco dinero, así que ahórrate el taxi. Si quieres entrar en la librería Lello, compra el vale online y ve a primera hora, porque las colas son serias. Come una francesinha una vez (con una basta) y equilibra después con pescado a la brasa en Matosinhos. Lleva algo impermeable incluso en verano: aquí llueve sin avisar. De mayo a septiembre la ciudad está en su punto, con las terrazas del Duero llenas de vida.
Mejor época
De mayo a septiembre
Días recomendados
3 días
Qué ver en Oporto
Los sitios que de verdad merecen tu tiempo, con el truco práctico de cada uno.
La Ribeira y el Duero
El frente fluvial de casas apiladas es la postal de Oporto, con sus terrazas y sus barcos rabelo amarrados. De día está lleno y es caro para comer; funciona mejor a primera hora o al anochecer, cuando se encienden las luces del otro lado del río.
El puente Don Luís I
Cruza por el tablero superior, el del metro, no por abajo: la vista de la ciudad desde ahí arriba es el mejor momento del viaje y no cuesta nada. Se llega desde la Sé y se sale en el jardín do Morro, en Gaia, justo donde hay que estar al atardecer.
Vila Nova de Gaia y las bodegas
Al otro lado del río están todas las bodegas de vino de Oporto, y visitar una con cata merece la pena aunque no seas de vinos dulces. Reserva: las buenas se llenan. Las grandes son más espectáculo, las pequeñas explican mejor cómo se hace el vino.
La librería Lello
La escalera roja es Instagram puro y la cola puede llegar a ser de una hora. Compra el voucher online, ve a la apertura y date cuenta de que el importe se descuenta si compras un libro. Si la cola te desanima, la de Bertrand en la Baixa es más tranquila.
La estación de São Bento
Veinte mil azulejos contando la historia de Portugal en un vestíbulo de estación en funcionamiento. Es gratis, tarda cinco minutos y es de las cosas más bonitas de la ciudad. Entra temprano si quieres una foto sin veinte personas.
La Torre dos Clérigos
Doscientos y pico escalones estrechos hasta la mejor vista de 360 grados del centro. Compra la entrada online para ahorrarte la fila y sube a última hora de la tarde. La iglesia barroca de abajo entra con el mismo ticket.
El mercado do Bolhão
Reformado y devuelto a la vida, con puestos de pescado, fruta y flores en dos plantas. Ve por la mañana entre semana, que es cuando trabaja de verdad. Buen sitio para probar bacalhau, queijo da serra y comprar conservas decentes en vez de souvenirs.
Matosinhos
A veinte minutos en metro, el barrio del pescado a la brasa. Aquí es donde comen los de Oporto cuando quieren pescado bueno y sin florituras: eliges la pieza y te la hacen a la parrilla en la calle. Combínalo con un paseo por la playa después.
Foz do Douro
Donde el río se encuentra con el Atlántico, con paseo marítimo, faro y unos atardeceres serios. Llega en el tranvía 1, que va pegado al agua desde la Ribeira y es un paseo en sí mismo. Lleva algo de abrigo: sopla viento incluso en agosto.
Itinerario de 3 días en Oporto
Un plan realista, día a día, para no acabar corriendo de un sitio a otro.
Día 1
Centro histórico
Lello a la apertura con el voucher comprado, São Bento y sus azulejos, y subida a la Torre dos Clérigos. Comida por la Baixa y tarde bajando hacia la Sé y la Ribeira para ver caer la luz sobre el río.
Día 2
Gaia y las bodegas
Cruza el puente por el tablero superior a media mañana. Visita con cata en una bodega, comida en el muelle de Gaia y tarde de jardín do Morro. Vuelve al atardecer con la ciudad iluminada de frente.
Día 3
Bolhão, Foz y Matosinhos
Mercado do Bolhão por la mañana, y después tranvía 1 hasta Foz siguiendo el río. Paseo por el faro, y comida o cena de pescado a la brasa en Matosinhos antes de volver en metro.
Tres días son la medida justa: uno para el centro histórico, otro para Gaia y las bodegas y un tercero para Foz o Matosinhos sin correr. Con cuatro puedes meter una excursión al valle del Duero, que es donde nace el vino y merece un día entero.
¿Merece la pena visitar una bodega de vino de Oporto?
Sí, aunque no bebas vino dulce: la visita explica bien la historia de la ciudad y las catas incluyen blanco y tawny, no solo el ruby dulce que la gente espera. Reserva online. Las grandes casas hacen visitas más espectaculares; las pequeñas, más personales y baratas.
¿Cuál es la mejor época para ir a Oporto?
De mayo a septiembre, con las terrazas del Duero en su mejor momento y temperaturas suaves. Junio tiene la fiesta de São João, la noche más animada del año. Pero llueve todo el año y sin avisar, así que mete un impermeable en la maleta incluso en pleno verano.
¿Es caro Oporto?
Es de los destinos más asequibles de Europa occidental. Comes bien por 10-15 euros, el metro desde el aeropuerto cuesta unos pocos euros y muchos de los mejores planes —los puentes, São Bento, los miradores— son gratis. Lo que ha subido es el alojamiento en el centro histórico.
¿Dónde es mejor alojarse en Oporto?
La Baixa y los alrededores de los Clérigos dejan todo a pie y bien conectado con el metro. Cedofeita y Bonfim son más de barrio, más baratos y con buenos restaurantes. Gaia tiene las vistas de la ciudad enfrente, a cambio de cruzar el puente cada vez que salgas.
Usamos solo las cookies necesarias para que Pineo funcione. La analítica es propia, anónima y sin cookies: aun así, preferimos preguntarte. Política de cookies